Pensamientos vespertinos

La pregunta que decide todo tu destino eterno

Lo que piensas de Cristo decide el fundamento de tu esperanza eterna, pues contemplar su gloria humilla el orgullo, vacía el alma de todo mérito propio y conduce al descanso en su justicia.

Lector, ¿qué piensas de Cristo? ¿Ves belleza, una belleza que sobrepasa todo, en Emanuel? ¿Ha irrumpido su gloria en tu vista, ha brillado en tu mente? ¿La contemplación de Jesús por la fe te ha postrado en el polvo, haciéndote exclamar: «De oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven; por eso me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza»? Tu respuesta sincera a estas preguntas indagadoras decidirá la naturaleza y el fundamento de tu esperanza para la eternidad. Estás parado en el confín de esa eternidad. ¡Consideración solemne! Es de infinita importancia que tus vistas del Hijo de Dios sean examinadas, tamizadas y confrontadas con la palabra inspirada.

Una corona puesta sobre tu frente, un reino extendido a tus pies, un mundo ganado y asido, serían bagatelas de niño comparadas con los tremendos intereses encerrados en la pregunta: «¿Qué pensáis de Cristo?». ¿Es Él toda tu salvación y todo tu deseo? ¿Has puesto al yo pecaminoso y al yo justo bajo su cruz, y en toda tu pobreza, desnudez y vileza lo has recibido como hecho de Dios para ti «sabiduría, justicia, santificación y redención»? ¿Su gloria eclipsa toda otra gloria y su hermosura toda otra hermosura en tus ojos? ¡Dios eterno! Pero por la justicia de tu Hijo, me hundo en toda mi contaminación; pero por la sangre expiatoria de Emanuel, perezco en toda mi culpa.

Cultiva contemplaciones frecuentes y devotas de Cristo y de su gloria. Inmenso será el bien que recibirá tu alma. La mente, así ocupada, llena y ensanchada, podrá ofrecer mayor resistencia a los avances insidiosos del mundo. ¡Cuán crucificantes y santificadoras son las vistas claras de la gloria de Emanuel! ¡Cuán vaciantes, humillantes y abajadoras! Entonces exclamamos con el patriarca: «Me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza», y con el apóstol: «Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo». No pongas límite a tu conocimiento de Cristo: aún has leído solo el prefacio del volumen, has tocado apenas la orilla del mar. Adelante, pues: «Verás cosas mayores que estas», promete Jesús, que está pronto a descorrer todas las bellezas de su persona y admitirte en lo más íntimo de su amor.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - October 30

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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