Nunca podemos imaginar toda la profundidad del infierno. Cerrado para nosotros por un negro velo de tinieblas, no podemos sondear los horrores de aquella lúgubre mazmorra de almas perdidas. Afortunadamente, los lamentos de los condenados nunca nos han sobresaltado, pues mil tempestades no serían sino el susurro de una doncella comparadas con un solo lamento de un espíritu condenado. No nos es posible contemplar las torturas de aquellas almas que habitan eternamente en una angustia que no conoce alivio. Nuestros ojos se convertirían en esferas invidentes de tinieblas si se les permitiera, por un instante, mirar hacia aquel espantoso santuario de tormento. El infierno es horrible, pues podemos decir de él que ni el ojo ha visto, ni el oído ha oído, ni ha entrado en el corazón del hombre concebir los horrores que Dios ha preparado para los que le aborrecen.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Pithy gems from Spurgeon — We can never imagine all the depths of Hell
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.