"Ser servido en la mesa por un gran príncipe sería considerado un favor tan grande como el banquete mismo. Así también, tomar las bendiciones externas de la mano de Dios, ver que Él se acuerda de nosotros y envía nuestra provisión en cada momento, esto ennoblece su misericordia y acrecienta nuestro deleite en Él."
¿Qué darían, en efecto, la mayoría de los hombres si pudieran decir: "La reina misma me ha servido, y se preocupó mucho de que estuviera bien atendido"? Pero cada creyente tiene al Señor mismo por su Proveedor. Él colma nuestra mesa y llena nuestra copa. ¡La providencia no es otra cosa que Dios proveyendo! Él...
mide nuestras alegrías,
pesa nuestros pesares,
designa nuestros trabajos,
y elige nuestras pruebas.
No hay ningún bocado en el plato del santo que no sea servido por el Señor, a menos que haya sido tan necio como para extender su mano hacia la iniquidad.
Es delicioso saber que la mano de nuestro Padre nos proveyó el pan que hemos comido este día; que los propios dedos del Salvador mezclaron nuestra copa; ¡y que toda bendición ha venido directamente de la mesa de Dios!
Sin duda somos tan queridos para Dios como la pequeña cordera en la parábola de Natán lo era para el hombre pobre. Pues se nos dice que "el pobre la había criado, y ella creció con él y con sus hijos. Compartía su comida, bebía de su copa y hasta dormía en sus brazos. ¡Era para él como una hija!" ¿No hace esto que nuestra comida, nuestra bebida y nuestro alojamiento sean más que reales? ¿No estamos más que satisfechos con tal sustento?
Sí, Señor, mi porción sabe a tu amor divino, porque tu mano la ha endulzado. Hay un perfume sagrado en mis vestidos y en mi cámara, pues tú has preparado ambos para mí. ¡Y esto sería cierto aun si vistiera harapos y yaciera en un calabozo, gravemente enfermo! ¡Qué herencia es la mía!
Oh Señor, tú eres mi todo, y mi todo en todo. Mi todo es más que todo, ¡porque procede de ti y me es repartido por tu propia y preciosa persona!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Providence is no other than God providing!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.