No debemos abrumarnos con pensamientos ansiosos por nuestra propia vida, por la comida o el vestido, porque eso es responsabilidad de Dios y no nuestra. Hay, sin embargo, una cosa en la que sí debemos pensar: no con ansiedad, pero con mucha seriedad. Debemos pensar en nuestro deber, en hacer la voluntad de Dios y en ocupar el lugar que nos corresponde en su mundo.
Debemos grabar esto con toda claridad en nuestra mente. Demasiadas personas se preocupan mucho más por su comida y su vestido, temiendo quedar en la pobreza, que por cumplir íntegramente su deber. Es decir, se inquietan más por la parte de Dios en sus vidas que por la suya propia. Tienen miedo de que Dios no cuide de ellos, pero no sienten temor alguno de fallarle en fidelidad a él. Debemos aprender que proveer para nuestras necesidades es asunto de Dios y no nuestro: nada tenemos que ver con ello. Pero tenemos mucho que ver con nuestro propio deber, con la obra que se nos ha asignado, con el cumplimiento de la voluntad de Dios. Dios jamás hará estas cosas por nosotros. Si no las hacemos nosotros, quedarán sin hacer; si las hacemos con fidelidad, Dios cuidará de nosotros.
La vida más noble que es posible vivir en este mundo es la sencilla consagración a Cristo y al deber, sin preocuparse por nada más. Puede que no siempre seamos alimentados con lujo, ni vestidos de escarlata y lino fino; con todo, siempre se nos proveerá la comida necesaria y el vestido suficiente para abrigarnos. Pero, ¿y si estuviéramos al borde del hambre? Pues bien, debemos simplemente seguir cumpliendo nuestra parte y no preocuparnos; a su debido tiempo, de algún modo, Dios proveerá. Aquí tenemos la promesa de nuestro Señor mismo. La verdad es que demasiados de nosotros pensamos mucho más en nuestro sustento que en nuestro deber. Entonces, por supuesto, perdemos la promesa y podemos sufrir. ¡Cuánto mejor es el otro camino: nuestro el hacer y de Dios el proveer!
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: God Will Provide
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.