Consuelo para peregrinos

La puerta de la muerte y la puerta de la gloria son una sola

Al cerrar los ojos al mundo de pecado, se abren en la gloria. La muerte es entrada a la bienaventuranza eterna, y el Redentor mismo acoge al creyente en el paraíso.

"Hoy estarás conmigo en el paraíso." Lucas 23:43

El mismo instante en que cierro mis ojos a un mundo de pecado y sufrimiento, los abro en la gloria.

¡La puerta de la muerte y la puerta de la gloria son una sola!

El espíritu, liberado de su jaula, volará de pronto hacia lo alto para anidar en los áureos aleros del cielo.

Mire, pues, hacia adelante, con corazón palpitante, a la hora de la muerte, como la hora de mi entrada en la bienaventuranza sin fin; ¡el nacimiento de la eternidad!

¡Oh, si hubo "gozo en el cielo entre los ángeles de Dios" a la hora de la conversión, ¿cuál no será a la hora de la glorificación!

Si Dios el Padre, aun en la tierra, se goza al ver volver a su pródigo, ¿cuál no será su gozo cuando lo acoja en su morada eterna!

"Se regocijará por él con gozo; se callará en su amor; se regocijará por él con cánticos." (Sof. 3:17.)

El Redentor eleva su oración intercesora junto al lecho de muerte en la tierra: "Padre, quiero que este, que me has dado, esté conmigo donde yo estoy, para contemplar mi gloria."

La oración es escuchada; los ángeles son enviados; y, veloz como el relámpago que salta de la nube, en aquella hora, y para siempre, él está "con Jesús en el paraíso."

"Hoy estarás conmigo en el paraíso."

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: The gate of death, and the gate of glory, are one!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura