Pureza farisaica
"Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios." Mateo 5:8
Si el corazón no es puro, en nada nos diferenciamos de una pureza farisaica. La santidad de los fariseos consistía principalmente en lo externo. La suya era una 'pureza de afuera'. Nunca se ocuparon del interior del corazón. '¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Sois tan cuidadosos en limpiar el exterior del vaso y del plato, pero por dentro estáis sucios—¡llenos de avaricia y de intemperancia! ¡Hipócritas! Sois como sepulcros blanqueados—hermosos por fuera, pero llenos por dentro de huesos de muertos y de toda suerte de impureza' (Mateo 23:25, 27).
Los fariseos eran buenos solo en la superficie. Eran como un poste podrido, recubierto de pintura fina.
"Porque os digo que si vuestra justicia no sobrepasa la de los fariseos y de los escribas, ¡de ninguna manera entraréis en el reino de los cielos!" Mateo 5:20
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Watson
Título original: Las Bienaventuranzas — Pharisaic purity
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Watson, publicado originalmente en Grace Gems.