"Estos mandamientos que hoy te doy deben estar en tu corazón. Has de enseñarlos con diligencia a tus hijos. Hablarás de ellos cuando te sientes en tu casa y cuando camines por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes." Deuteronomio 6:6-7
"La maldición del Señor está sobre la casa del impío, pero él bendice el hogar del justo." Proverbios 3:33
La reedición de "Retrato Doméstico" de Legh Richmond es una ocasión propicia para anteponer algunas observaciones sobre la educación cristiana, parte sumamente importante del deber de todo padre, y raíz de innumerables bendiciones futuras. Al hacerlo, el autor espera, en cierta medida, condensar en breve espacio las muchas y verdaderamente valiosas exhortaciones y los apremiantes ruegos a sus hijos que su honrado y amado amigo, el señor Richmond, contiene este volumen.
Es común oír quejas de que los hijos de padres piadosos defraudan las expectativas que habitual y naturalmente se forman; y es cierto que esto ocurre con demasiada frecuencia; y que en algunos casos los hijos educados piadosamente, al romper las restricciones de la educación y la costumbre, se vuelven excesivamente malos, y pueden, incluso como los hijos de Elí y de David, perecer en su maldad. En estos casos extremos, probablemente ha habido algún descuido grave del deber parental, o la formación de amistades desgraciadas con otros. Al menos, todo padre cristiano guarda silencio ante Dios bajo tales dispensaciones tan terribles, y siente vivamente la convicción de su propia pecaminosidad.
Pero, después de todo, la masa de la piedad cristiana de un país se hallará en la generación de los piadosos; y aunque Dios muestra su propia soberanía al levantar a veces un instrumento eminente de bien de entre los más malvados, muestra también la riqueza y la fidelidad de sus propias promesas: "La generación de los rectos es bendita." "Instruye al niño en su camino, y aun cuando envejezca no se apartará de él."
Puede ser útil señalar brevemente algunas causas de la falta de éxito, y tocar también los medios de una educación cristiana eficaz.
Al considerar las causas de la falta de éxito, primero hemos de notar el descuido de uno de los principios religiosos más importantes, cuyo debido conocimiento está en la raíz de todo éxito en esta obra: que todos los niños son por naturaleza nacidos en pecado, y son hijos de ira. Heredan de sus padres una mente carnal, que es enemistad contra Dios. Por piadoso que sea el padre, su naturaleza es corrupta y desciende a sus hijos. De nosotros reciben esa naturaleza, y todo éxito en la educación debe deberse a que Dios bendice nuestros esfuerzos y les concede su gracia, para que logren dominio sobre su corrupción natural e innata.
El padre cristiano estará siempre atento para detectar las manifestaciones de esta corrupción, incluso en aquello que a los ojos del mundo pueda parecer agradable y deleitable. Solo lo que es fruto del Espíritu, solo lo que es superior a la naturaleza, lo satisfará. Aunque fomentará y cultivará todo lo amable y de buena fama, estará sobre todo ansioso de que todo ello provenga del principio cristiano, y no del mero amor al aplauso humano.
Fuente y atribución
Autor original: Edward Bickersteth
Título original: Christian Parenting — parte 1
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Edward Bickersteth, publicado originalmente en Grace Gems.