Parece que Esteban seguía mostrando que el templo y su servicio debían llegar a su fin, y que sería la gloria de ambos ceder ante la adoración del Padre en espíritu y en verdad; pero percibió que no lo tolerarían. Por ello se detuvo, y por el Espíritu de sabiduría, de valor y de poder, reprendió severamente a sus perseguidores. Cuando los argumentos y las verdades claras provocan a los opositores del evangelio, debe mostrárseles su culpa y su peligro. Ellos, como sus padres, eran obstinados y rebeldes. Hay en nuestros corazones pecadores algo que siempre resiste al Espíritu Santo, una carne que se deleita contra el Espíritu y guerrea contra sus mociones; pero en los coraziones de los escogidos de Dios, cuando llega la plenitud del tiempo, esta resistencia es vencida. El evangelio era ofrecido entonces, no por ángeles, sino por el Espíritu Santo; sin embargo, no lo abrazaron, porque estaban resueltos a no someterse a Dios, ni en su ley ni en su evangelio. La culpa los punzaba hasta el corazón, y buscaron alivio asesinando a quien los reprendía, en lugar de buscar el dolor y la súplica de misericordia.
El martirio de Esteban
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 7:51-53
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.