Las doctrinas de Cristo desagradaron a los saduceos incrédulos, lo mismo que a los fariseos y herodianos. Él llevó las grandes verdades de la resurrección y del estado futuro más lejos de lo que hasta entonces habían sido reveladas. No se puede argumentar a partir del estado de las cosas en este mundo acerca de lo que sucederá en lo venidero. Póngase la verdad en una luz clara, y aparecerá en toda su fuerza.
Habiéndolos silenciado así, nuestro Señor procedió a mostrar la verdad de la doctrina de la resurrección a partir de los libros de Moisés. Dios declaró a Moisés que era el Dios de los patriarcas, que habían muerto mucho tiempo antes; esto muestra que ellos estaban entonces en un estado de ser, capaces de gozar de su favor, y prueba que la doctrina de la resurrección está claramente enseñada en el Antiguo Testamento lo mismo que en el Nuevo. Pero esta doctrina fue reservada para una revelación más plena, después de la resurrección de Cristo, que fue las primicias de los que durmieron. Todos los errores provienen de no conocer las Escrituras y el poder de Dios. En este mundo la muerte va llevando a uno tras otro, y así pone fin a todas las esperanzas, gozos, pesares y vínculos terrenales. ¡Cuán miserables son los que no esperan nada mejor más allá de la tumba!
La sustancia de los mandamientos (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Matthew 22:23-33
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.