La Palabra de Dios pone un énfasis extraordinario en la resurrección de Cristo, y con razón. Quizá no alcancemos a medir cuán esencial es este pilar para nuestra esperanza, ni cuán santificadores y consoladores son los bienes que brotan de creerlo en plenitud. La resurrección de Jesús es el gran sello puesto sobre el carácter y la perfección de su obra; sin esa attestación divina, su cumplimiento de la ley y su sufrimiento hasta la muerte no habrían podido consumar por sí solos la salvación de la Iglesia.
Nuestro amado Señor soportó la maldición de la ley, y parte de ella era la muerte: muerte legal, temporal y eterna. Mientras permaneció preso en el sepulcro, la muerte tuvo dominio sobre Él. Pero al tercer día el templo destruido fue levantado, el aguijón quedó arrancado, el cetro del terror fue quebrado, la maldición fue removida y la redención quedó completa. Él fue entregado por nuestras ofensas y resucitó para nuestra justificación.
Por la encarnación, obediencia, muerte y resurrección de Cristo se abrió un camino para que Dios volviera a habitar con el hombre, y mostrara las riquezas de su gracia con un esplendor mayor que en el primer templo. Sobre la dignidad de su persona, su justicia acabada y su expiación perfecta, los creyentes, como piedras vivas, son edificados en casa espiritual para morada eterna del Espíritu Santo.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - May 6
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.