Es difícil convencer a la gente en nuestros días de que algo pueda ser mejor que la plata, el oro o los rubíes. La mejor manera de considerar este asunto es pensar en las necesidades más profundas de la vida y preguntar qué pueden hacer esas gemas terrenales para satisfacerlas. Un escritor relata de unos náufragos que fueron a parar a una isla desierta, lejos de todo camino humano. Tenían alimento por un tiempo, la tierra era fértil y el clima benigno. Pronto, sin embargo, hallaron oro, y al instante todos comenzaron a buscar el metal precioso. Acopiaron mucho y se hicieron ricos; pero no habían sembrado una sola semilla, y no venía ninguna cosecha, pues la época de sembrar ya había pasado. El hambre vino sobre ellos, y su oro no podía saciarla.
Esto ilustra el valor de la sabiduría divina. En las grandes necesidades de la vida, las riquezas y las joyas no significan nada; entonces solo sirve la gracia de Dios. En la hora del gran dolor, nadie acude al oro o a los diamantes en busca de consuelo. En las luchas recias de la vida, en sus tentaciones, pruebas y perplejidades, esos símbolos de la riqueza terrenal no satisfacen las necesidades del alma. Y cuando llega la muerte, esas cosas son del todo inútiles, llegando a ser amargas burlas. Necesitamos una ayuda mayor que los brillantes adornos de la tierra en estas experiencias solemnes. El amor al dinero es raíz de todos los males, y algunos, codiciándolo, se han desviado de la fe y se han causado muchos dolores.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - August 11
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.