Es en la raíz donde comienza la enfermedad, en casi toda planta. Si alguna vez ves aun una planta en una maceta enferma, ten por cierto que algo va mal en la raíz. O se la riega en exceso o en defecto, o por alguna otra causa la raíz ha enfermado, y el crecimiento de la raíz se suspende o se vuelve malsano. Así es en la religión: si hay algo malo en un hombre, casi seguro que es algo malo en la raíz. "La raíz del asunto", dijo Job, "se halla en mí." Job podía apelar a Dios de que la raíz de su religión era recta.
Si "la raíz" hubiera estado mal, "el asunto" no habría estado bien; mas mientras la raíz estuvo sana, como "la encina" de la que habla el profeta, aunque "deseche su hoja, la sustancia aún estaría en ella", para echar a su tiempo renuevos como planta (Isa. 6:13). Si la religión de un hombre no tiene raíz, o si la raíz está dañada por enfermedad, ello se descubrirá seguramente en su profesión. No puede tener un alma próspera, próspera interior y exteriormente, a menos que la raíz esté honda en el suelo y a menos que esté llena de fibras activas, sacando secreta nutrición de aquel río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios. Entonces será "como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que tiene sus raíces junto a las aguas. Tales árboles no se inquietan por el calor ni se preocupan por meses de sequía. Sus hojas se mantienen verdes, y siguen dando fruto delicioso." (Jer. 17:8).
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: September 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.