¡Qué misericordia es tener la conciencia purgada, en alguna medida, de obras muertas para servir al Dios vivo! Sentir algún acceso libre a su graciosa Majestad, alguna feliz libertad para andar delante de él, alguna liberación de la duda y el temor, algún alivio de aquellos ejercicios que prueban la mente y a menudo ponen cargas pesadas sobre el alma.
Sin embargo, después de todos nuestros extravíos, siempre debemos volver al mismo lugar; después de todas nuestras apartadas y desviaciones, una y otra vez debemos ser llevados al mismo punto para que la culpa sea quitada, la misericordia proclamada y la paz revelada. Porque ¿no consiste en esto la bienaventuranza, en que la sangre de Cristo limpia de todo pecado? Habiendo obtenido eterna redención para nosotros, su sangre nunca perderá su eficacia, sino que purgará la conciencia mientras quede en el cuerpo místico de Cristo algún miembro cargado cuya conciencia necesite ser purgada, hasta que presente a todos sus santos rescatados sin mancha delante de la presencia de su gloria con sobreabundante gozo.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: August 12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.