Por muchas razones, una escolta del rey habría sido deseable para la caravana de peregrinos, pero una santa vergüenza no permitió a Esdras buscarla. Temía que el rey pagano pensara que sus profesiones de fe en Dios eran mera hipocresía, o que imaginara que el Dios de Israel no era capaz de preservar a sus propios adoradores. No podía decidir su mente a apoyarse en un brazo de carne en un asunto tan evidentemente del Señor; y por ello la caravana partió sin protección visible, guardada por Aquel que es la espada y el escudo de su pueblo.
Es de temer que pocos creyentes sientan esta santa indignación por Dios. Aun los que en cierta medida andan por fe, en ocasiones empañan el brillo de su vida ansiando la ayuda del hombre. ¡Es una cosa muy bendita no tener puntales ni contrafuertes, sino mantenerse erguido sobre la Roca de los Siglos, sostenido únicamente por el Señor!
¿Buscarían los verdaderos creyentes favores del Estado para su Iglesia, si recordaran que el Señor es deshonrado por su pedido de ayuda al César? ¡Como si el Señor no pudiera suplir las necesidades de su propia causa! ¿Acudiríamos tan apresuradamente a amigos y parientes en busca de ayuda, si recordáramos que el Señor es magnificado por nuestra confianza implícita en su brazo, solo y suficiente? ¡Alma mía, espera solo en Dios!
«Pero», dice alguno, «¿no han de usarse los medios?». Ciertamente sí, pero nuestra falta rara vez está en descuidarlos; mucho más frecuentemente nace de creer neciamente en ellos en vez de creer en Dios. Pocos se exceden en descuidar el brazo de la criatura, pero muchísimos pecan gravemente haciéndolo demasiado grande. Aprende, querido lector, a glorificar al Señor dejando los medios sin probar, si al usarlos deshonrarías el nombre del Señor.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: September 24 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.