La gloria de lo cotidiano

La santidad que envuelve toda oración

La oración lleva consigo un aire sagrado; contemplar a Cristo en oración nos invade de un reverente temor ante el Padre.

Siempre hay una sacralidad en la oración

«Muy de mañana, siendo aún oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, y allí oraba.» Marcos 1:35

«Entonces Jesús fue con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo: Sentaos aquí, mientras voy allá y oro.» Mateo 26:36

Siempre hay una sacralidad en la oración. Si sin darnos cuenta llegamos de pronto junto a alguien que está orando, nos retiramos al instante. Nos sentimos sobrecogidos de reverencia cuando vemos a cualquiera, por humilde que sea, arrodillado en oración.

Pero la vista de Cristo en oración nos conmueve con un temor aún más profundo. Nos descubrimos la cabeza, nos quitamos los calzados y nos mantenemos a distancia en un silencio reverente mientras Él se inclina ante su Padre y conversa con Él. Y, sin embargo, ninguna figura es más familiar en los Evangelios que la del Maestro en oración.

«Pero Jesús se apartaba a lugares solitarios, y oraba.» Lucas 5:16

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Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: There is always a sacredness about prayer

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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