Porciones diarias

La santidad que nos hace aptos para la herencia celestial

La santidad es una idoneidad necesaria para la herencia de los santos, obrada en nosotros por el poder de la gracia, que nos da afectos celestiales y conformidad con Cristo.

Poseer esta santidad es una idoneidad necesaria e indispensable para la herencia de los santos en luz; pero esta idoneidad debe ser obrada en nosotros por el poder de la gracia de Dios, porque estoy seguro de que en nosotros mismos no tenemos ninguna. Mas considera su necesidad. ¿Qué felicidad podría haber en las cortes del cielo si no tuviéramos una naturaleza para disfrutarla? Si no fuéramos capacitados para ver a Cristo como él es y gozar de su presencia para siempre, el cielo no sería cielo para nosotros. Nada inmundo o impío puede entrar allí. La santificación, pues, debe ser obrada en nosotros por el poder de Dios, para hacernos aptos para la herencia celestial, y por ello él comunica de su Espíritu y gracia para darnos afectos celestiales, deseos santos, pensamientos gratos, sentimientos tiernos, y sobre todo aquel amor con el cual es amado como el enteramente amado.

Por las operaciones santificadoras de su Espíritu, nos separa de todo lo malo, planta su temor profundamente en el corazón para que sea manantial de vida que aparta de los lazos de la muerte, y obra en nosotros una conformidad con su imagen sufriente aquí, para que seamos conformados a su imagen glorificada allá. Así hay una santificación perfecta y otra imperfecta: perfecta por imputación, imperfecta en sus operaciones presentes. Pero la una es prenda de la otra; de modo que así como Cristo representa ahora a su pueblo en el cielo como su santa Cabeza, así él finalmente los llevará a estar para siempre con él en aquellas moradas de perfecta santidad y perfecta felicidad preparadas para ellos como mansiones de eterna luz y amor.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: April 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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