El cielo es un lugar donde jamás pecaremos; donde cesará nuestra constante vigilancia contra un enemigo incansable, porque allí no habrá tentador alguno que enrede nuestros pies. Allí los impíos dejan de perturbar, y los cansados hallan descanso. El cielo es una "herencia incontaminada"; es la tierra de la perfecta santidad, y por tanto de la completa seguridad. Pero, ¿no gustan los santos aun en la tierra, a veces, las alegrías de una dichosa seguridad?
La doctrina de la Palabra de Dios es que todos los que están en unión con el Cordero están seguros; que todos los justos perseverarán en su camino; que los que han encomendado sus almas al cuidado de Cristo le hallarán un preservador fiel e inmutable. Sostenidos por tal doctrina, podemos gozar de seguridad aun en la tierra; no de aquella sublime y gloriosa seguridad que nos libra de todo tropiezo, sino de aquella santa seguridad que nace de la segura promesa de Jesús: que ninguno de los que creen en Él perecerá jamás, sino que estarán con Él donde Él está.
Creyente, reflexionemos a menudo con gozo en la doctrina de la perseverancia de los santos, y honremos la fidelidad de nuestro Dios con una santa confianza en Él. ¡Que nuestro Dios te haga sentir cuán seguro estás en Cristo Jesús! Que te asegure que tu nombre está grabado en Su mano, y susurre a tu oído la promesa: "No temas, yo estoy contigo."
Mírale a Él, el gran Fiador del pacto, como fiel y verdadero, y por tanto obligado y comprometido a presentarte a ti, el más débil de la familia, junto con toda la escogida raza, delante del trono de Dios; y en tan dulce contemplación beberás el jugo del vino especiado de la granada del Señor, y gustarás los frutos exquisitos del Paraíso. Tendrás un anticipo de los goces que arrebatan las almas de los santos perfectos allá arriba, si puedes creer con fe que no tropieza que "fiel es el que os llama, el cual también lo hará."
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: December 11 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.