La fe, creo, lleva siempre en sí una medida de seguridad. Pues ¿qué es la seguridad? Simplemente el crecimiento mayor y el desarrollo más pleno de la fe. La naturaleza de la seguridad es muy mal comprendida. A menudo se la considera algo distinto de la fe. No es así. Es solamente la fe en un desarrollo más pleno y amplio. La palabra "seguridad" en el original tiene un significado muy sencillo y, a la vez, hermoso: significa literalmente "un pleno llevar fruto," y se aplica a veces a una cosecha abundante de trigo o de fruto, y otras a la marea que entra con una ola más llena. Ahora bien, es el mismo trigo que crece en los campos, sea mucha o poca la cosecha; es la misma marea que sube por el río, sea escaso o abundante su flujo. Así es con la seguridad y la fe: es la misma fe, solo aumentada, ensanchada, dando fruto más abundante o fluyendo en una marea más copiosa.
La seguridad en la Escritura no se limita a la fe; existe "la plena seguridad del entendimiento" (Col. 2:2), es decir, una medida mayor y más amplia de entendimiento para conocer la verdad de Dios. El entendimiento es el mismo, pero hay una medida mayor de él. Así también está la plena seguridad de la esperanza, una esperanza fortalecida y ensanchada, que da más fruto y fluye en marea más llena. Pero es la misma esperanza; la misma en su naturaleza, aunque mayor en grado; un ancla más fuerte, y con todo, todavía un ancla (Heb. 6:19). Del mismo modo hay la plena seguridad de la fe (Heb. 10:22), una medida más amplia y plena de fe; una cosecha más rica, una marea más abundante. Así, si tienes fe, ya tienes una medida de la seguridad de la fe. Si no tuvieras ninguna seguridad de la verdad de estas cosas, ¿por qué las sigues? ¿Por qué te apoyas en ellas, esperas en ellas y buscas su poder y experiencia en tu alma? Aún no habrás llegado al punto de decir: "No hemos seguido fábulas artificiosamente ideadas; estas cosas que persigo son realidades; estos objetos puestos delante de mí son certezas."
Concedo que puedes estar muy ejercitado acerca de tu interés salvador en ellas. Pero, a menos que sepas que son certezas, ¿por qué las crees? ¿Por qué te angustias por conocer tu interés salvador en ellas? ¿Por qué te hundes en duda y temor por falta de evidencias más claras? ¿Y por qué saltas en paz y gozo en el instante en que un poco de luz de ellas brilla sobre tu alma y una gota de su dulzura cae en tu corazón? Porque sabes que estas cosas son realidades. Hasta aquí, pues, tienes una seguridad de que son certezas, y a su tiempo, según le plazca a Dios, tendrás la seguridad en tu propio pecho, no solo de que son certezas, sino de que las posees en posesión segura y cierta.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: September 15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.