«Anduvieron errantes por el desierto, por una ruta solitaria»: una ruta sin huellas; un sendero en el que cada uno debe caminar solo; un camino donde ninguna compañía le anima y sin hitos que le orienten. Esta es una marca peculiar del hijo de Dios: que el camino por el que viaja es, en sus propios sentimientos, una ruta solitaria. Esto aumenta mucho sus ejercicios, pues sus perplejidades le parecen tales que no puede creer que ningún alma viva las comparta; los dardos de fuego que el maligno lanza a su mente le parecen que ningún hijo de Dios ha experimentado jamás; la oscuridad de su alma, la incredulidad de su corazón y el poder de sus corrupciones son, según él, cosa que nadie conoció sino él. Estar sin consuelo sino el que Dios da, sin guía sino la que el Señor provee, sin apoyo sino el que brota de los brazos eternos puestos debajo, es muy doloroso.
Pero es precisamente la naturaleza dolorosa del camino lo que lo hace tan provechoso. Necesitamos ser cortados de apoyarnos en un brazo de carne; ser divorciados por completo de toda punta que sostenga nuestra alma, salvo aquella punta todopoderosa que no puede fallar. Y el Señor cuidará que su pueblo trate solo con él; que no tenga consuelo real sino el que brota de su presencia, ni testimonios sólidos sino los que él respira en la conciencia desde sus propios labios. Su objeto es apartarnos de la criatura; quitarnos de apoyarnos en la compasión humana; y llevarnos a confiar implícitamente en él, cuyas compasiones no fallan, a apoyarnos entera y únicamente en él, que es «grande en misericordia y piadoso».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: November 16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.