Pensamientos vespertinos

La siembra en lágrimas se convierte en cosecha de gozo

La aflicción temprana, aunque dolorosa, es una escuela del cielo donde el alma aprende la preciosidad del Salvador y siembra en lágrimas una cosecha de eterno gozo.

Volvamos una vez más a David. ¿Cuál sería el resultado de su retrospectiva, en años posteriores, de aquella disciplina temprana y severa en la que el Dios de amor lo colocó? Cuando su gran enemigo hubo caído y él hubo ascendido al trono, ¿no despertaría su arpa para la más dulce alabanza y acción de gracias por la escuela del padecimiento en la mañana de su vida? Sí, al ofrecer su sacrificio sobre los cuernos del altar o al administrar el reino, pensaría en la cueva de Adulam y en el desierto de Zif; y al recordar todo el camino por donde Dios lo había conducido y las profundas lecciones aprendidas en aquellas temporadas de dura prueba, exclamaría con el corazón desbordante y la voz entonada: «Bienaventurado el hombre a quien tú, oh Jehová, castigas y enseñas tu ley, para darle reposo en el día de la adversidad».

¡Qué eco despierta esta dulce melodía en muchos corazones! Nosotros también podemos alabar a Dios por la prueba, darle gracias por el dolor. Ha sido para nosotros, aunque dolorosa, una escuela muy necesaria y sumamente bendita. La cueva y el desierto han sido lugares celestiales en la tierra. Es cierto que quizá el dolor llegó temprano: destiló su amargura en nuestra copa y proyectó su sombra sobre nuestro sendero cuando la copa era dulce y el camino brillante con el sueño gozoso de la juventud. Con todo, fue bueno para nosotros doblegar el yugo en la juventud, fue provechoso ser afligidos temprano. Las lecciones aprendidas, las verdades descubiertas, la preciosidad del Salvador experimentada, el amor de Dios sentido, la dulzura en la oración gustada y la idoneidad para el servicio recibida, todo atestigua a una sola voz las bendiciones inefablemente preciosas que fluyen por el canal del dolor temprano, sagrado y santificado.

Querido lector, por doloroso y triste que sea el sendero que ahora recorres, no temas; el resultado será glorioso. La semilla que siembras en lágrimas te dará una dorada cosecha de gozo. La adversidad es la escuela del cielo. Y en el cielo, donde ninguna pena roza, donde no fluyen lágrimas, donde ninguna sequedad marchita, donde ninguna decepción enferma ni ningún cambio enfría, hiere y mata, las alabanzas más dulces serán despertadas por el recuerdo de las penas tempranas y santificadas de la tierra. Así, la hermosura moral del alma redimida aquí y su gloria inconcebible allá resultarán haber sido profundizadas por aquellas mismas circunstancias que amenazaban con desfigurarla y oscurecerla.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - May 27

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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