La soberanía de Dios puede definirse como el ejercicio de su supremacía. Al estar infinitamente elevado por encima de la más alta de sus criaturas, Él es el Altísimo, Señor del cielo y de la tierra. No está sujeto a nadie ni influido por nadie; es absolutamente independiente. Dios hace lo que le place, solo lo que le place y siempre lo que le place. Nadie puede frustrarlo, nadie puede estorbarlo.
Fuente y atribución
Autor original: Arthur Pink
Título original: Short pithy gems from Arthur Pink — 7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Arthur Pink, publicado originalmente en Grace Gems.