Desde toda la eternidad, Dios habitó completamente solo: suficiente en sí mismo, autosuficiente, satisfecho en sí mismo. Sin necesidad de nada, dependiente de nadie, Él era infinitamente bienaventurado en sí mismo. Antes de que el primer ángel fuera formado, antes de que los cielos fueran extendidos, antes de que la tierra fuera formada y poblada—Dios habitaba en gloria solitaria. No tenía rival, ni igual, ni compañero. Existía en la majestuosa plenitud de su propio Ser infinito.
Si un universo hubiera sido necesario para su satisfacción, habría sido traído a la existencia desde toda la eternidad. Pero Él es independiente de todas sus criaturas. Dios es solitario en su majestad. Es único en sus perfecciones. Es supremo en su autoridad. Es incomparable en su gloria. El cielo y la tierra, el tiempo y la eternidad, no son sino el despliegue de su propósito eterno y su voluntad soberana. Él hace todo lo que le place—y nada puede frustrarle.
En las obras de la creación, en el despliegue de la providencia, y en la consumación de la redención—Dios actúa solo. No necesitó consejero cuando fundó la tierra. No buscó ayuda cuando decretó la salvación. De principio a fin, TODO es de Él, por Él y para Él. ¡Qué locura, entonces, para el pequeño hombre—formado del polvo y manchado por el pecado—imaginar que es esencial para los planes de Dios! Él no es servido por manos humanas como si necesitara algo. Que toda boca se cierre, y que el mundo entero se postre en silencio ante Él.
La soledad de Dios debería... humillar nuestro orgullo, acallar nuestras quejas, silenciar nuestras preguntas y conducirnos a la adoración. Solo Él es Dios—eternamente exaltado, infinitamente glorioso y digno de toda alabanza.
«¿Quién ha conocido la mente del Señor? ¿O quién ha sido su consejero? ¿Quién ha dado primero a Dios, para que Él le tenga que recompensar? Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. ¡A Él sea la gloria para siempre! Amén.» Romanos 11:34-36
Fuente y atribución
Autor original: Arthur Pink et al.
Título original: The Attributes of God — The Solitariness of God
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Arthur Pink et al., publicado originalmente en Grace Gems.