Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

La trampa de confundir la vida con lo que poseemos

Jesús advierte contra la codicia y nos recuerda que la verdadera grandeza no está en lo que acumulamos, sino en el carácter que forjamos a imagen de Cristo.

Esta es una de las banderas rojas que nuestro Señor hizo ondear, y que hoy en día la mayoría de las personas no parecen tomar mucho en cuenta. Cristo dijo mucho acerca del peligro de las riquezas; pero no son muchos los que temen a las riquezas. La codicia no se considera prácticamente un pecado en estos tiempos. Si un hombre quebranta el sexto o el octavo mandamiento, es señalado como criminal y cubierto de vergüenza; pero puede quebrantar el décimo mandamiento, y simplemente se le considera emprendedor. La Biblia dice que el amor al dinero es raíz de todos los males; pero todo hombre que cita el dicho pone un énfasis tremendo en la palabra «amor», explicando que no es el dinero, sino únicamente el amor al dinero, lo que constituye una raíz tan prolífica.

Al mirar a nuestro alrededor, uno pensaría que la vida del hombre sí consiste en la abundancia de las cosas que posee. Los hombres piensan que se vuelven grandes en la misma proporción en que acumulan riquezas. Así parece también, pues el mundo mide a los hombres por el saldo de sus cuentas bancarias. Sin embargo, jamás existió error más fatal. Un hombre es realmente medido por lo que es en su carácter, y no por lo que tiene. Se puede encontrar un alma marchita en medio de una gran fortuna, y un alma grande y noble en la más desnuda pobreza.

Lo primero es reunir en nuestra vida todas las cosas verdaderamente grandes y nobles del carácter. He aquí dos textos para meditar, porque resuelven esta cuestión:

«Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza, en esto pensad.» Filipenses 4:8

«Procurad con diligencia añadir a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.» 2 Pedro 1:5-7

Nótese que no hay ningún estímulo para pensar en las posesiones, ni ninguna exhortación a acumular posesiones.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Covetousness

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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