Las flores que crecen en el jardín de la tierra se marchitan en nuestras manos mientras las olemos. Son tan frágiles como hermosas. Nacen del polvo y al polvo han de volver. Como dice Herbert:
«Su raíz está siempre en su sepultura, ¡y han de morir!»
¡Cuán rápida es su marchitez! Son recogidas por la mano y puestas delante de nosotros, y se marchitan hasta convertirse en objetos enfermizos, desfallecidos y decayentes. A lo más largo, su vida sonríe durante uno o dos días, y todo se acaba.
¿Cuál de los goces de la tierra es mejor que sus flores?
La salud huye, la riqueza se echa alas, el honor es un soplo de aire, y el placer es una burbuja.
Sólo del cielo podemos esperar «placer para siempre» y «gozo eterno». La Rosa de Sarón florece a través de todas las edades; y el Lirio de los Valles, que es Jesús mismo, sobrevive a todo tiempo. Sí, esta es la única Flor Eterna, pues sólo Él posee inmortalidad. ¿Por qué, entonces, hemos de buscar lo vivo entre los muertos, o buscar sustancia en la tierra de las sombras?
Desde ahora, alma mía...
recoge tu alegría en el jardín del Señor, arranca tus nomeolvides de los canteros que Cristo ha plantado, y busca tu corona imperial sólo en el Paraíso de arriba.
Las flores del campo son adornos de niños. Mira cómo los pequeños se engalanan y se tejen guirnaldas con los botones de oro y las margaritas. Los goces más hermosos de la tierra son buen juego de niños; pero, alma mía, tú tienes que desempeñar un papel más noble: busca la dicha que no se marchita. Vuélvete a Dios, tu gozo sobremanera, y entonces, si tus años se multiplican sobre la tierra, tendrás una posesión para toda la vida. O si eres arrebatada de repente, llevarás contigo en tu seno el botón de rosa de una vida que se abrirá a su perfección en la tierra donde el marchitarse y el deshojarse son cosas desconocidas.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: The Only Everlasting Flower!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.