Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

La única puerta que nos libra de toda tentación

Vivir en este mundo supone enfrentarnos a la tentación, pues llevamos en el corazón la fuente de ella; solo Dios puede guardarnos cuando nos envía al peligro, y a su cuidado debemos confiar cada paso.

Es imposible vivir en este mundo y escapar de la tentación. En tiempos pasados, los monjes católicos huían de la vida activa y de la compañía humana, esperando así evadir el atractivo del mal. Pero no tuvieron éxito alguno; pues a dondequiera que fueran, llevaban en sus propios corazones una fuente de corrupción, y quedaban expuestos de manera perpetua a la tentación.

La única puerta de escape de toda tentación es la puerta que conduce al Cielo. Nos entristecemos por nuestros amigos cristianos a quienes el Señor llama a su presencia; pero ¿pensamos alguna vez que tenemos motivos mucho mayores de preocupación, y acaso de duelo, por aquellos que viven y tienen que batallar con el pecado en este mundo? Los que han partido al Cielo, en el triunfo liberador de la fe cristiana, están seguros para siempre; pero los que aún permanecen en la dura lucha siguen en peligro.

Esta petición es una oración para que nunca seamos llamados innecesariamente a enfrentar la tentación. A veces Dios quiere que seamos probados, porque solo podemos crecer fuertes mediante la victoria. Tenemos una palabra de la Escritura que dice: "Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida." Sin embargo, nosotros nunca debemos buscar ningún estilo de vida en el que vayamos a quedar expuestos innecesariamente al peligro del conflicto con el pecado. La tentación es una experiencia demasiado terrible, demasiado cargada de peligro, como para ser buscada por nosotros, o para encontrarse con ella jamás, excepto cuando Dios nos guía por el sendero en el que ella se halla. Nunca debemos precipitarnos, sin ser llamados ni enviados, a ningún peligro espiritual. No hay promesas para la presunción. "Escrito está", dijo el Maestro, "No tentarás al Señor tu Dios." Cuando Dios nos envía al peligro, estamos bajo su protección; cuando vamos a donde Él no nos envía, vamos sin amparo.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Enduring Temptation

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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