Pensamientos vespertinos

La verdad de Dios vale más que el oro más fino

El verdadero creyente recibe toda la verdad de Dios como un sistema perfecto, la ama más que el oro fino y la guarda con celo porque le reveló su pecado y lo condujo al Salvador suficiente.

Para el verdadero creyente hay gloria, armonía y excelencia en toda verdad espiritual. Cada parte le es preciosa y ninguna porción se subestima. Sea doctrinal o preceptiva, ya reprenda o ya consuele, ya amoneste o ya anime, la recibe como verdad eterna de Dios, más preciosa que el oro, sí, más que el oro fino. A sus ojos es un sistema perfecto: quitarle una sola pieza y se marchita su hermosura; es un remedio soberano: extraer un solo ingrediente y se debilita su eficacia. Ha comprado la verdad, y la verdad no la venderá.

Ama esa verdad también por su perfecta adaptación a su propia necesidad. Le descubrió su pecado, le mostró un manantial abierto para la impureza, y lo condujo en su ruina, pobreza y condenación al pie de la cruz, presentándole a un Salvador suficiente y dispuesto a reparar el daño, socorrer la impotencia y quitar la condena. ¿Tiene algo de extraño que guarde con celo y ame con ardor la palabra revelada de Dios?

Todo esto nos recuerda la íntima conexión, hoy olvidada, entre una percepción espiritual de la verdad y una vida santa, humilde y cercana a Dios. Una vida distante y descuidada no solo velo la mente a la gloria de la verdad, sino que endurece el corazón a su poder. ¡Oh, tener a Cristo en el corazón! Esa es la verdad de Dios hecha experiencia. Que el mero profesor llame a esto entusiasmo si quiere; nosotros admiramos la gracia, adoramos el amor y exaltamos el poder que formaron a Cristo en nosotros, esperanza de gloria. Lector, no te conformes con nada menos que esto.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - July 30

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura