En este día de Navidad llegamos a la hora del gozo restaurado, un gozo aún más rico y profundo porque es más pleno que el del nacimiento del Salvador. La Navidad nos habla del primer advenimiento de Cristo a la tierra, con bendiciones para un mundo perdido. Pero Jesús se perdió para sus discípulos cuando descendió a la oscuridad de la muerte. El mensaje de María es el de un Salvador que ha venido otra vez desde la oscuridad, más allá de la muerte, en vida inmortal. Solo una parte del gozo llegó con el nacimiento; aquí tenemos el gozo completo, que habla de redención consumada y de gloriosa victoria sobre la muerte y el sepulcro. La esperanza se había perdido el viernes de la muerte de Cristo; ahora las estrellas vuelven a brillar, para no eclipsarse jamás.
Así que este es, en verdad, el mensaje pleno de la Navidad. No nos habla solamente de un Salvador nacido, sino también de un Salvador que ha vivido, obedecido, sufrido, muerto y resucitado, y que por ello puede salvar hasta lo sumo a todos los que se acercan a Dios por medio de Él. Los pastores y los magos encontraron solo a un niño pequeño cuando fueron a ver al Rey recién nacido. Nosotros vemos a un Salvador con la marca de los clavos en sus manos y en sus pies, que ha llevado a cabo una redención plena y gloriosa para el mundo.
Jesús se apareció a María después de haber vuelto de la muerte; sin embargo, la muerte no había extinguido ni un solo destello de su brillo. La resurrección fue un tipo y una profecía de la futura resurrección de todos los que creen en Él y duermen en Él. Por eso nos muestra que la muerte no significa destrucción, que la muerte no es el fin de la vida. Es solo un incidente, una experiencia, y la vida continúa después sin pérdida ni menoscabo. Debemos procurar aprender esta bendita verdad. No vale la pena vivir una vida que se limita al pequeño horizonte de la tierra y no se extiende hacia la inmortalidad. En realidad, no comenzamos a vivir de verdad hasta que vivimos para la inmortalidad.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: True Christmas Joy
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.