"Cuando se enciende un fuego en una ciudad no decimos fríamente: 'Allá hay un gran fuego, espero que no haga daño.' ¡No! Gritamos: '¡Fuego! ¡Fuego!' Así, en tiempos de defección pública del evangelio, no hemos de leer conferencias tímidas sobre acción social, ni pelear con fantasmas y errores anticuados—sino oponernos con toda seriedad a los males crecientes del mundo, cueste lo que cueste."
Si los hombres valoraran la verdad como valoran sus bienes y sus casas—no mirarían el error con tan fría complacencia. La cantaleta del día presente clama: "¡Caridad, caridad!" ¡Como si no fuera la caridad más verdadera indignarse contra lo que arruina las almas!
No es falto de caridad advertir a los hombres contra alimentos venenosos o una enfermedad mortal. ¡Y seguramente no puede ser más falto de caridad ponerlos en guardia contra lo que envenenará o robará sus almas!
La tibieza del amor a la verdad es el verdadero mal que debe lamentarse en estos tiempos. Tenemos nuevas doctrinas entre nosotros, llenas de gran daño, y contra éstas hay necesidad de levantar un clamor ferviente, no sea que cobren tal impulso que tanto la iglesia como el estado sean incendiados.
Señor, despierta a tus atalayas, y haz que despierten a todos tus santos, ¡porque los tiempos están llenos de peligro!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: "Charity, charity!"
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.