Hay más felicidad verdadera en la mente del creyente, cuando en medio mismo de la pobreza y la aflicción ejerce una viva confianza en Dios, que la que disfruta el mundano más rico de la tierra, cuando está rodeado de toda su riqueza inefable y de sus posesiones incalculables.
Sentir nuestra propia pobreza, vacío, nulidad, y al mismo tiempo sentir, con toda la confianza de la fe, nuestra plenitud en Cristo y nuestro derecho a esa herencia inestimable que Dios ha reservado para sus hijos, que está guardada en el cielo para ellos, pura e incontaminada, fuera del alcance del cambio y la corrupción, es uno de los estados mentales más felices que podemos alcanzar en este mundo. Une la humildad más profunda con las anticipaciones más sublimes y triunfantes.
La vida de fe
«Vivimos por fe, no por vista.» 2 Corintios 5:7
La vida de fe significa ser influidos habitualmente, en el estado de nuestra mente y conducta, no por los objetos visibles, sino por las realidades invisibles reveladas en la Palabra de Dios. De Moisés se dice: «Se mantuvo firme porque veía al que es invisible.» Esta es la vida y el andar de fe respecto a Dios: un sentido real de su presencia invisible, una persuasión tal que nos conduce a toda aquella conducta que Él requiere. Esta, pues, es la vida de fe: creer que estamos siempre rodeados por un Dios que todo lo ve, santo y misericordioso, y conducirnos en consecuencia hacia Él. «La vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí.» Gálatas 2:20
Fuente y atribución
Autor original: John Angell James
Título original: Real happiness
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.