Puede que uno lo tenga todo: riquezas, honores, amigos humanos, posición social, salud y alegrías del hogar; pero si no tiene a Dios, nada de eso logra hacerlo verdaderamente y profundamente feliz. En cambio, si tenemos a Dios, somos bendecidos aunque no tengamos nada más.
Un caballero regresó a casa del trabajo con el corazón abrumado. Un desastre había caído sobre él. Arrojándose en una silla, exclamó: «Todo se ha perdido. Estamos arruinados. No queda nada». Su hijita, al ver su angustia y oír sus palabras, trepó a sus rodillas y le dijo: «Pero, papá, todavía te quedan mamá y yo». Y mientras permaneciera ese amor humano, ¿no era aún rico? Con mayor razón, si todo lo demás nos fuera quitado y permanecieran Dios y su amor, ¿no seríamos verdaderamente ricos?
Dichosa el alma que aprende a saciar su sed en el Dios vivo. Cuando la vida se vacía de todo lo demás, descubrimos que el que tiene a Dios tiene lo único que de verdad llena el corazón.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - October 1
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.