Mañana y noche

La vergüenza del pecado en quien ha sido perdonado

Un sentido profundo del pecado debe llevarnos a postrarnos humildes ante el trono de Dios, admirando su gracia, su misericordia y su amor.

Un sentido profundo y una visión clara del pecado, su gravedad y el castigo que merece, deben hacernos postrar bajos ante el trono de Dios. Como cristianos, ¡hemos pecado! ¡Ay! que así sea. Favorecidos como hemos sido, hemos sido ingratos. Privilegiados más que la mayoría, no hemos dado fruto en proporción.

¿Qué cristiano hay que no sonroje al mirar atrás a sus pecados pasados? En cuanto a nuestros días antes de ser regenerados, sean perdonados y olvidados; pero desde entonces, aunque no hemos pecado como antes, con todo hemos pecado contra la luz y contra el amor: la luz espiritual que ha penetrado realmente en nuestras mentes, y el amor de Jesús que hemos experimentado. ¡Oh, la atrocidad del pecado de un alma perdonada! Un pecador no perdonado peca baratamente en comparación con el pecado de uno de los redimidos de Dios, que ha tenido comunión con Cristo y ha recostado su cabeza sobre el pecho de Jesús.

¡Mirad a David! Muchos hablarán de su pecado, pero os ruego que miréis su arrepentimiento y escuchéis sus huesos quebrados, mientras cada uno de ellos gime su dolorosa confesión. ¡Observad sus lágrimas al caer al suelo, y los profundos suspiros con que acompaña la suavizada música de su arpa! Hemos errado; busquemos, pues, el espíritu de penitencia.

¡Mirad de nuevo a Pedro! Hablamos mucho de la negación de Pedro a su Maestro. Pero recordad que está escrito: «¡Lloró amargamente!» ¿No tenemos nosotros negaciones de nuestro Señor que lamentar con lágrimas? ¡Ay! Estos pecados nuestros nos consignarían al lugar de fuego inextinguible, si no fuera por la misericordia soberana de Dios, que nos ha hecho diferenciarnos, arrebatándonos como tizones del fuego.

Alma mía, póstrate en humildad bajo el sentido de tu pecaminosidad natural, y adora a tu Dios. Admira su gracia que te salva, su misericordia que te perdona, su amor que te absuelve.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: June 14 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura