Ayuda para cada día

La vida cómoda nunca podrá parecerse a Cristo

Ser discípulo de Cristo nunca es cosa fácil ni cómoda. Una vida blanda y centrada en sí misma jamás podrá reflejar el amor sacrificado del Salvador que se entregó por nosotros.

«Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.» Lucas 9:23

No podemos vivir una vida que agrade a Cristo sin gran costo para nosotros mismos. Nunca es cosa fácil ser discípulo de Cristo. Una vida fácil y complaciente nunca podrá ser una vida semejante a Cristo.

No le fue fácil a Cristo redimir a los pecadores. De principio a fin de su ministerio terrenal, derramó su propia y preciosa vida. La gente se agolpaba alrededor de él con sus pecados, sus tristezas y sus necesidades, y de él salía virtud continuamente para sanarlos, para consolarlos, para saciar el hambre de sus corazones. Él se olvidaba por completo de sí mismo y daba su vida y su amor sin medida a todo el que se lo pedía. Al fin se entregó a sí mismo literalmente, vaciando la sangre de su corazón para dar vida eterna a almas pecadoras y muertas.

Sus sufrimientos terminaron cuando inclinó la cabeza sobre la cruz. Es ahora nuestro privilegio sufrir por él, para perpetuar en esta tierra el amor sacrificado de Cristo. Solo en la medida en que hagamos esto estamos viviendo una vida que le agradará.

«Quiero conocer a Cristo, y el poder de su resurrección, y la comunión de sus padecimientos, y ser semejante a él en su muerte.» Filipenses 3:10

«Cualquiera que no tome su cruz y me siga, no es digno de mí.» Mateo 10:38

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: An easy, self-indulgent life

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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