Palabras diarias para los peregrinos de Sion

La vida eterna es conocer al Padre y al Hijo

Muchos buscan ansiosos el camino de salvación; el Señor lo resume en una sola frase: la vida eterna consiste en conocer al único Dios verdadero y a Jesucristo, su Enviado.

¡Cuántos hay que se afanan por saber cuál es el camino de salvación, cómo se obtiene la vida eterna y cómo «huir de la ira que vendrá»! Pero el Señor Jesús ha mostrado en una breve frase en qué consiste la vida eterna: en el conocimiento del «único Dios verdadero, y de Jesucristo, a quien ha enviado». Aquel, pues, que conoce al Padre y al Hijo tiene vida eterna en su alma. El Señor Jesús, en el capítulo sexto de Juan, citó este pasaje entre otros del Antiguo Testamento, y dice: «Escrito está en los profetas: Y todos serán enseñados por Dios. Así que todo aquel que oyó y aprendió del Padre, viene a mí». Establece, entonces, como fruto especial de la enseñanza divina, que ella produce un venir a él.

El Espíritu, que enseña para provecho, levanta ante los ojos del alma la Persona, la obra, la sangre, el amor, la gracia y la justicia del Señor Jesucristo. Muestra al alma que él es precisamente el Salvador que necesita. Descubre la dignidad de su Persona y manifiesta que es Dios y hombre. Da a conocer en la conciencia que él se ofreció a sí mismo como sacrificio por el pecado; que derramó su sangre expiatoria de tal modo que el pecado de la Iglesia quedó quitado para siempre de la vista de un Dios justo. Despliega ante los ojos de la mente su gloriosa justicia, aquella en la cual el Padre se complace, y en la cual, si el alma tiene siquiera un interés salvador, queda segura de la ira que vendrá. Descubre al corazón la disposición de Cristo para recibir a todo pecador que se acerca; muestra los tesoros de misericordia y gracia encerrados en él; y hace descender al corazón las consoladoras palabras que habló en los días de su carne, tales como: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar». «Al que a mí viene, no le echo fuera». «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba».

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: August 5

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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