Consuelo para peregrinos

La vida eterna es la promesa que Cristo nos ha dado

Una meditación sobre el cielo como resumen de toda la promesa divina, donde el creyente gozará de plenitud de gozo en la presencia de Dios por toda la eternidad.

'Y esta es la promesa que Él mismo nos hizo: la vida eterna.' (1 Juan 2:25)

En la infinita amplitud de esta única promesa se incluyen todo cuanto la mente omnisciente del Padre, en el ejercicio de Su amor, ha ideado en la eternidad; todo lo que el Hijo encarnado ha obtenido mediante Su sacrificio sobre la cruz; todo lo que el Espíritu Divino ha revelado en las páginas de la Escritura; y todo cuanto se contiene en aquella única majestuosa, incomprensible y expresiva palabra: ¡CIELO!

No necesito descripciones llamativas ni elocuentes representaciones del estado celestial para elevar mis deseos y esperanzas. Basta saber que es GLORIA, primero preparada, luego prometida y finalmente otorgada por Jehová, como concentración de Su infinita beneficencia y plena manifestación de Su ilimitada benevolencia.

El cielo es... la ausencia de todo mal, natural y moral; la posesión de todo bien posible; un cuerpo glorificado unido a un alma perfecta, ¡y todo ello en la presencia inmediata de Dios!

¡Allí veremos a Dios!

¡No solo Lo veremos, sino que Lo amaremos!

¡No solo Lo amaremos, sino que Lo serviremos!

¡No solo Lo serviremos, sino que Lo disfrutaremos!

¡No solo Lo disfrutaremos, sino que tendremos con Él tal comunión que nos asimilará a la fuente perfecta de nuestra felicidad!

Los objetos de nuestra contemplación, nuestra situación, nuestros compañeros, nuestra constitución personal, nuestros constantes ejercicios de intelecto, corazón y voluntad santos, ¡serán otras tantas fuentes distintas de bienaventuranza!

¡El conocimiento perfecto, la santidad perfecta y el amor perfecto deben necesariamente abrir la fuente del gozo perfecto!

Ninguna preocupación secundaria apartará nuestra incansable atención del servicio de Dios; ningún pecado ni dolor nos interrumpirá en él; ni la muerte jamás nos dispensará de él. La ocupación y la bienaventuranza de aquel estado feliz son una misma cosa: nuestro deleite supremo será nuestro constante empleo. Cada sentido será una entrada, cada facultad una capacidad y cada energía una pulsación, ¡de la más pura bienaventuranza!

El cielo será 'vida'... vida en perfección, la vida del alma, la vida de Dios, ¡la vida de la eternidad!

¡Mas describirlo, cuán vano y arrogante es el intento, cuando aun concebirlo resulta imposible! 'En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.' ¡Ni el lenguaje ni el pensamiento pueden ir más allá de esto! La mente no puede concebir más. Dios mismo no puede decirnos más, sino que el cielo consiste en Su presencia y el disfrute de Su favor, ¡por los siglos de los siglos!

'Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.' (1 Corintios 2:9)

Fuente y atribución

Autor original: John Angell James

Título original: That one majestic, inconceivable, and expressive word

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.

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