Palabras diarias para los peregrinos de Sion

La vida eterna preservada entre enemigos

La vida eterna que el Espíritu enciende en el alma es dada por presa: objeto del ataque de enemigos voraces, y, no obstante, preservada por el poder milagroso de Dios en medio del conflicto.

Hay una vida otorgada a los escogidos cuando el bendito Espíritu vivifica sus almas —una vida eterna, comunicada a ellos de la plenitud del Hijo de Dios. Esta vida es una vida personal e individual; y así parece haber una dulzura encerrada en la expresión "tu vida." "Tu vida por presa te daré." Esta vida, atesorada en la plenitud de Cristo, es respirada en el alma en el tiempo señalado por el Espíritu Santo, se mantiene viva allí por su poder omnipotente, y arderá cada vez más luminosa en los ámbitos del día sin fin.

Pero podemos observar, por la expresión del texto, que esta vida dada al hijo de Dios se le da de un modo peculiar. "Tu vida por presa te daré." La palabra "presa" indica que esta vida es objeto de ataque. Oímos hablar de "bestias de presa" y de "aves de presa," y la expresión alude a un animal carnívoro. Así, las palabras "Tu vida por presa te daré" implican que hay bestias rapaces que procuran continuamente devorar esta vida, enemigos voraces al acecho, ansiosos de cebarse en esta vida que Dios el Espíritu Santo ha encendido en el alma. ¡Con cuánta exactitud y de modo tan experimental describen estas palabras el reino interior de Dios! La vida eterna es dada por Dios y guardada por él cuando es dada; preservada por su poder de toda extinción. Y, sin embargo, preservada por un milagro perpetuo, como una lámpara encendida puesta a flote sobre las olas del mar; o, para usar una figura que en alguna parte he visto, como una vela encendida transportada por una colina en medio de un vendaval.

Así, "nuestra vida nos es dada por presa;" y el poder, la fidelidad y la sabiduría de Dios se manifiestan guardando esta vida ilesa en medio de todos sus enemigos. Como Daniel fue preservado en el foso de los leones, y como los tres hombres fueron preservados en el horno de fuego ardiente, así la vida de Dios es preservada en el alma, en medio de leones, como dice David: "Mi alma está entre leones" (Sal. 57:4), y entre los fuegos: "Glorificad a Jehová en los fuegos" (Isaías 24:15). De modo que la vida del hijo de Dios es un continuo conflicto entre la fe y la incredulidad, entre la enemistad y el amor, entre la gracia de Dios y la rebelión de la mente carnal, entre los hundimientos del espíritu abatido y los levantamientos de la luz del rostro de Dios.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: October 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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