El creyente en Jesús es participante de la naturaleza divina. Ha nacido del Espíritu; Cristo habita en él por la fe, y esto constituye su nueva y espiritual vida. Más que vivir el creyente, es Cristo quien vive en él, como declara el apóstol: «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí». He aquí el gran secreto de la vida extraordinaria de Pablo: vivía sin reserva para Cristo porque Cristo vivía espiritualmente en él. Esto lo hizo profundo en sabiduría, rico en conocimiento, osado en la predicación, incansable en el trabajo y paciente en el sufrimiento. Cristo posee esta vida, la comunica, la sustenta y la corona con gloria eterna.
Una característica singular de la vida de Dios en el alma es que está escondida. «Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios». Su naturaleza, su fuente y sus sostén están velados a los ojos de los hombres. Y, sin embargo, hay en esa vida algo que despierta el asombro de un mundo que rechaza a Cristo: que el creyente sea desconocido y, a la vez, bien conocido; que muera y, sin embargo, viva; afligido, mas no muerto; triste, pero siempre gozoso; pobre, pero enriqueciendo a muchos. Otra característica aún más dulce es su seguridad. Está escondida con Cristo en Dios: en la mano, en el corazón, en la suficiencia y en la eternidad de Dios. Ningún poder en la tierra ni en el infierno puede conmoverla. Puede ser asaltada por Satanás, escarnecida por los hombres y aun dudada por el creyente en su hora de prueba; pero allí permanece, profundamente alojada en la eternidad de Dios. «Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano». Alégrense las ovejas y los corderos del pequeño rebaño, porque el Pastor vive, y porque Él vive, también ellos vivirán.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - August 23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.