"Maestro, ¿dónde vives?" dijeron dos de sus discípulos-seguidores en una ocasión. "Ven y verás," fue su respuesta. Nos invita a venir también. En verdad, no podemos decir nada acerca de aquella humilde morada; no podemos señalar ninguna piedra del edificio exterior; no podemos saber si las olas azules del Lago murmuraban bajo su celosía; o si miraba hacia las Vides que trepaban por las laderas que cercaban la llanura. Pero la mera localidad no es nada. Es la vida maravillosa la que estampó su impresión en ese hogar, y que lee muchas lecciones aún sobre lo que el hogar y la vida juntos deberían ser. Ven, entonces, recojamos con toda reverencia alrededor de este "Hogar" modelo, donde el ideal del HOMBRE, la raíz y flor de la Humanidad perfecta, se desplegó misteriosamente.
Miremos la vida de Jesús en su doble aspecto—social y público; individual y privado.
I. SOCIALMENTE—El carácter del Redentor no participó de ningún ascetismo. El Hogar de Jesús estaba en el centro de la vida galilea y (exceptuando Jerusalén) el centro de la vida palestina. Él era, a este respecto, distinto de su gran precursor, Juan el Bautista. Rígido, austero, separándose de las amenidades de la existencia, el desierto y las soledades de Judea eran la morada de Juan. Huía de la sociedad. Venía y entregaba su mensaje a multitudes bullentes de día, y luego, mientras las sombras de la noche se agrupaban alrededor del Jordán, se sumergía de nuevo en los parajes vírgenes, ¡sin ningún ojo que lo mirara con amabilidad sino el de Aquel cuya presencia para él era más de lo que toda la ternura humana podía ser! Había mucho para amar, al menos para reverenciar, en el Precursor del Mesías. Era audaz, honesto, valiente, sincero. Había abandonado todo por el bien de su mensaje. No podía permitirse perder tiempo en un mundo sin valor. Le tomaba toda la larga noche fortalecer su espíritu para el ministerio solemne del día siguiente. Con la oración aún en sus labios, salía con el antiguo mensaje ardiente de persuasión y terror—"¡Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado!"
Pero el Hogar de Jesús no era el desierto. Ningún rincón apartado era su morada seleccionada—ningún tranquilo pueble palestino donde pudiera morar en mística soledad, rehusando mezclarse en los negocios y deberes comunes de la vida. Levantó su propia tienda en medio de tabernáculos humanos, en medio del ruido y bullicio de una ciudad—el zumbido de la industria ocupada siempre a su alrededor—entrando en contacto con toda clase de caracteres—ricos y pobres, judíos y gentiles, esclavos y libres, nobles, centuriones, publicanos en la recepción de aduana, marineros y barqueros en el Lago, toscos montañeses galileos y pastores, caravanas cruzando con multitudes variopintas de Siria y Persia hasta la Baja Palestina y Egipto. Se encontraba con todos en comunión libre e irrestricta. A una hora, leyendo a los judíos en su sinagoga. A otra, reuniendo a la multitud en sus horas de descanso junto a la orilla del mar, con la naturaleza sugestiva ante Él—su púlpito un barco de pescador—proclamando la gran salvación. A otra, haciendo sentar a una multitud similar sobre la hierba a la cabecera del Lago, milagrosamente alimentándolos con el pan que perece, y desplegando cosas espirituales desde el tipo terrenal.
Tampoco lo encontramos desdeñando en modo alguno los deberes y deleites de la compañía social. A una hora, consagra con su presencia una fiesta de bodas en la vecina Caná. A otra, es huésped en casa de un fariseo, comiendo con publicanos y pecadores. A otra, mientras el sol del sábado judío se hunde detrás del Monte Tabor, ¡mira! las orillas y caminos están alineados con cientos ansiosos. Los enfermos y paralíticos, los ciegos y cojos, vienen a recibir el toque milagroso, ¡y escuchar la palabra Omnipotente! Dondequiera que va, sus pasos están marcados por misericordia; la miseria, en toda forma, se agacha a sus pies; y la gratitud baña al maravilloso Sanador con sus lágrimas.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Memories of Gennesaret — chapter 1
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.