Mientras los dones de Dios están en nuestras manos, deben emplearse no para nosotros solos, o en primer lugar, sino para dar ayuda, consuelo, gozo, luz y aliento a otros. Esta es la ley del reino celestial. Nada absolutamente se nos da para guardarlo solo para nosotros. Todo lo que es nuestro es nuestro para usarlo y luego compartirlo con otros. Si tan solo lleváramos a la práctica esta enseñanza y cumpliéramos esta ley del reino de Cristo en cada detalle, haríamos de esta tierra un cielo. Y eso es precisamente lo que debemos proponernos hacer.
La vida verdadera y hermosa es la que procura ser una bendición para cada vida que toca.
No es fácil vivir una vida de perpetua bendición para los demás. Jesús lo hizo, pero fue una forma de vivir muy costosa para Él. Entregó algo de Sí mismo a cada persona que tocó. El amor cristiano da, sirve y se sacrifica hasta lo sumo.
Mientras servimos a los hombres, también y principalmente servimos a Cristo. "El Rey respondiendo les dirá: De cierto os digo, en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis." Mateo 25:40
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The true and the beautiful life
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.