«LA VIDA», dice el apóstol, «es vuestra.» ¿Pero cómo puede ser esto? De dos maneras. La vida presente y la vida futura, ambas son del cristiano, según las palabras: «La piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.» Pero la vida presente es natural y espiritual. En tres sentidos, pues, la vida es la porción del pueblo de Cristo: vida natural, vida espiritual, vida eterna. La vida natural es suya, porque ellos solos pueden disfrutarla de verdad. ¿Qué es la vida natural si pende de un hilo sobre una eternidad terrible? Cuán pronto se gasta y pasa, y cuán pronto la muerte y el juicio cierran la escena. Pero la misma vida natural del cristiano es su tiempo de fe y oración, el tiempo de siembra de una cosecha inmortal. La mayoría de los hombres son esclavos de la vida, pero él es su amo; para la mayoría, la vida no es sino una ocasión de mal, pero para él una ocasión de bien. La vida espiritual es peculiarmente suya, porque él solo la posee. Los hombres naturales comparten con él la vida natural; pero él solo goza de la vida espiritual. Esta vida es suya porque Cristo es suyo. Cristo es su vida, y porque Cristo vive, él vive también. Y luego está la vida eterna, que comenzando ahora en la vida espiritual es trasplantada arriba para florecer en inmortalidad.
Y entonces, más maravilloso aún, «LA MUERTE», ese último enemigo, ese rey de los terrores, que hace temblar al más fuerte y estremecer al más valiente; esa también es vuestra, si sois de Cristo. La muerte no es vuestra enemiga si sois de Cristo, sino vuestra amiga. Puede que en la perspectiva lejana y sombría parezca venir en guise de enemiga; puede que temáis el pensamiento de su llegada, y aun os hundáis de miedo pensando cómo será con vosotros en aquella hora solemne. Pero si sois de Cristo, la muerte es vuestra así como la vida, porque él ha abolido la muerte y ha sacado a la luz la vida y la inmortalidad. La muerte entonces no puede dañaros, porque Cristo murió por vosotros. La muerte apenas hará caer vuestro pobre cuerpo en la tierra, mientras abrirá a vuestra alma las puertas eternas por las cuales entró el Rey de gloria, el Señor poderoso en batalla, como precursor vuestro cuando fue a prepararos un lugar.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: October 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.