Comentario Devocional y Práctico

La voluntad del Señor: consuelo ante la tribulación

Pablo recibió aviso previo de sus aflicciones para no ser sorprendido; así, someterse con gozo a la voluntad del Señor mitiga pesares y acalla temores.

Pablo tuvo aviso expreso de sus aflicciones, para que cuando llegaran, no le fueran sorpresa ni terror. El aviso general que se nos ha dado, de que a través de mucha tribulación debemos entrar en el reino de Dios, debería sernos del mismo uso. El llanto de ellos comenzó a debilitar y aflojar su resolución. ¿No nos ha dicho nuestro Maestro que tomemos nuestra cruz? Le resultaba penoso que lo apremiaran con tanta insistencia a hacer aquello en lo cual no podía complacerlos sin ofender su conciencia. Cuando vemos venir la aflicción, nos corresponde decir no solo: «La voluntad del Señor ha de cumplirse, y no hay remedio», sino: «Hágase la voluntad del Señor»; porque su voluntad es su sabiduría, y él hace todo conforme al consejo de ella. Cuando la aflicción ha llegado, esto debe mitigar nuestros pesares: que la voluntad del Señor se ha cumplido; cuando la vemos venir, esto debe acallar nuestros temores: que la voluntad del Señor se habrá de cumplir; y deberíamos decir: «Amén, hágase». Es honroso ser un antiguo discípulo de Jesucristo, haber sido capacitado por la gracia de Dios para perseverar largo tiempo en un camino de deber, firme en la fe, volviéndose cada vez más experimentado, hasta una buena vejez. Y con estos ancianos discípulos uno querría hospedarse; porque la muchedumbre de sus años enseñará sabiduría. Muchos hermanos en Jerusalén recibieron a Pablo con gusto. Pensamos, acaso, que si lo tuviéramos entre nosotros, lo recibiríamos con gusto; pero no lo haríamos si, teniendo su doctrina, no la recibimos con gusto.

Es persuadido de unirse a observancias ceremoniales

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 21:8-18

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura