Obsérvese que todas las bendiciones de las que habla esta canción del antiguo trovador hebreo son bendiciones presentes. No decimos que las bendiciones del futuro —las que nos están reservadas— no sean aún mayores; que la vista, al otro lado del río Jordán, de las colinas verdes de Canaán, no revele maravillosas manifestaciones de dicha y gloria de las cuales ahora solo podemos formarnos la más débil idea. Pero ese amor pastoral divino, con todas las bendiciones que lo acompañan, es nuestro ahora, si hemos acudido a Cristo para hallar seguridad y podemos asir por la fe a Dios como nuestro Dios del pacto. «Nosotros los que hemos creído entramos en el reposo». «Nosotros también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación».
Sí, podemos entonar el cántico del Señor aun en esta tierra extraña. En verdad nos encontraremos (debemos esperar encontrarnos) con experiencias cambiantes —temporadas de desaliento, tristeza, sufrimiento. Pero nunca hemos de temer teniendo a tal Guía. Tenemos un refugio suficiente cuando nuestro corazón está abrumado —«Presta oído, oh Pastor de Israel; tú que conduces a José como a un rebaño».
Y cuando los ángeles desciendan a nuestros lechos para llevarnos lejos de la nube y la tormenta, a morar en las colinas de la gloria, llevaremos el antiguo cántico del rebaño en la tierra hacia las praderas perdurables de los bienaventurados —«¡JEHOVÁ ES MI PASTOR, NADA ME FALTARÁ!»
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: 9 — Parte 3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.