Los "bienaventurados" de las Escrituras resplandecen por todas las páginas inspiradas — ¡como estrellas en el cielo de medianoche! La Biblia es un libro de bienaventuranzas y bendiciones. La misericordia de Dios se halla en todas partes. Dondequiera que veamos a Cristo — Él está impartiendo bendiciones, así como el sol imparte luz y calor.
Mientras estuvo aquí en la tierra — siempre extendía Su mano para impartir una bendición a alguna vida que la necesitaba con urgencia. Ora sobre la cabeza de los niños, ora sobre el leproso, ora sobre los ojos ciegos, ora sobre los enfermos, ora sobre los muertos — depositaba aquellas manos llenas de gracia, ¡y siempre dejaba algún rico don de bendición!
Luego recordamos aquel día en que aquellas manos amables fueron extendidas por enemigos brutales — ¡y con clavos de hierro fueron fijadas en la cruz cruel! Sin embargo, aun entonces — fue en bendición que fueron extendidas — pues fue por nuestros pecados que quedaron así traspasadas en la cruz del Calvario. Al verlas así extendidas tan lejos como podían alcanzar — la postura sugiere la amplitud de la misericordia divina. Así los brazos de Cristo están abiertos por completo — para recibir a todos los que quieran venir a buscar refugio. ¡Hay lugar para el peor de los pecadores dentro de aquellos brazos benditos!
Finalmente, es un hecho notable que la última visión que tenemos del Salvador en este mundo — lo muestra en actitud de bendecir. Había estado conversando con Sus discípulos mientras los llevaba fuera, y luego alzó Sus manos y los bendijo — y mientras los bendecía, fue separado de ellos y recibido arriba en el cielo. Ciertamente no podría existir un retrato más verdadero de Jesús en ningún momento de Su vida — que aquel que se mostró en la última visión de Él que este mundo disfrutó.
En el cielo ahora, Él sigue siendo un Salvador que bendice — sostenando ante Dios Sus manos traspasadas en intercesión, y extendiendo manos llenas de gracia y de bendiciones para nuestra triste y pecadora tierra.
Si alguna vida permanece sin bendición teniendo tal Salvador — solo puede ser por causa de la incrédula y pecadora incredulidad y rechazo.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The Beatitudes
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.