Mañana y noche

Las cosas antiguas del eterno amor de Dios

La elección del Padre, el pacto eterno y el amor soberano de Dios son cosas antiquísimas, dignas de admiración y adoración diaria.

Pero no tan antiguas como aquellas cosas preciosas que son el deleite de nuestras almas. Recorrámoslas por un momento, contándolas como los avaros cuentan su oro. La elección soberana del Padre, por la cual nos eligió para vida eterna antes de que existiera la tierra, es un asunto de vastísima antigüedad, pues ninguna fecha puede concebirse para ella en la mente del hombre. Fuimos escogidos desde antes de la fundación del mundo. El amor eterno acompañó a la elección, pues no fue un mero acto de la voluntad divina por el cual fuimos apartados, sino que los afectos divinos estaban comprometidos. El Padre nos amó en y desde el principio. ¡Aquí hay un tema para la contemplación diaria! El propósito eterno de redimirnos de nuestra ruina prevista, de limpiarnos y santificarnos, y al fin glorificarnos, era de infinita antigüedad, y corre paralelo al amor inmutable y a la soberanía absoluta.

El pacto siempre se describe como eterno, y Jesús, la segunda parte en él, tuvo sus salidas desde la antigüedad; él estrechó la mano en sagrada fianza mucho antes de que comenzara a brillar la primera de las estrellas, y fue en Él en quien los elegidos fueron ordenados para vida eterna. Así, en el propósito divino, se estableció una unión de pacto benditísima entre el Hijo de Dios y su pueblo escogido, que permanecerá como fundamento de su seguridad cuando el tiempo ya no sea.

¿No es bueno conversar con estas cosas antiguas? ¿No es vergonzoso que sean tan descuidadas e incluso rechazadas por la mayoría de los profesantes? Si supieran más de su propio pecado, ¿no estarían más dispuestos a adorar su gracia soberana? Admiremos y adoremos esta noche, mientras cantamos:

"Un monumento de gracia,

un pecador salvo por la sangre;

las corrientes de amor rastreo

hasta la fuente, que es Dios;

y en su sagrado seno veo

¡eternos pensamientos de amor por mí!"

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: February 2 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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