Ciertas cosas pueden tener altura como los cielos, profundidad como el mar, y anchura y longitud como la tierra. Pero el amor divino tiene una altura que no puede verse, una profundidad que no puede sondearse, una longitud que no puede limitarse, y una anchura que no puede medirse. ¡Oh Señor! Que yo conozca tu amor en su profundidad, al sacarme del más bajo infierno; en su altura, al sentarme en el trono del Redentor; en su anchura, al hacerme heredero de Dios; y en su longitud, al eternizar mi dicha en las regiones de la gloria. Este amor, en su profundidad, recupera y restituye al hombre caído a una felicidad sin fin; en su altura, corona y confirma a la iglesia de los primogénitos; los habitantes de la patria mejor caminan en libertad en su anchura, y se regocijan en su longitud, en su duración eterna.
Tú, Señor, has sido en tu amor mi morada antes que los montes fuesen engendrados; y eres mi roca de refugio mientras peregrino por el desierto aullante, y serás mi templo cuando el sol y la luna ya no existan. Bien merece tu amor una definición cuádruple, que responde a mi cuádruple situación. Me has amado con amor eterno cuando aún estaba en los lomos de mis padres; por tanto, con benignidad me atraes hacia ti. Me amas ahora, cuando aparezco en este mundo como un hombre compuesto de alma y cuerpo; por tanto, te revelas a mí. Me amarás cuando exista en estado separado, cuando mi cuerpo sea depositado en el silencioso sepulcro y mi alma sea llevada al mundo de los espíritus; por tanto, en mi disolución entraré en el gozo de mi Señor. Y me amarás cuando mi alma y mi cuerpo vuelvan a unirse; por tanto, pronunciarás sobre mí la sentencia graciosa, a la vista de hombres y ángeles; y, a la vista del mundo entero, me presentarás con una corona de vida, una corona de gloria, que jamás se marchita. Cuando yo yacía revolcándome en mi sangre, se compadeció de mí; cuando corría en la loca carrera del pecado, me convirtió; y ahora que estoy reconciliado, tu amor nunca me dejará, sino que al fin coronará mis gracias con perfección.
Tu amor glorioso se extiende a todo punto, a todo rincón. En el áspero camino de la vida, me sostiene; en medio de las tristezas de la vida, me consuela; en la hora de la muerte, es mi sol y mi escudo; y en el día del juicio, desplegará ante mí todo el cielo. Este amor, en su profundidad, suple mis necesidades; en su altura, corona mis más altas expectativas; en su anchura, colma mi alma de bien; y en su longitud, sacia los más amplios deseos de mi mente, y conviene a la eternidad de mi existencia. En la profundidad de este amor, el Hijo de Dios se hizo hombre; y en su altura, los hombres son hechos hijos de Dios. Cierra las puertas del infierno, para que yo jamás caiga en perdición; abre las puertas del cielo, para que yo entre a nadar en un océano de amor, cuya altura y profundidad, anchura y longitud, serán el tema y el canto de la iglesia triunfante alrededor del trono, por toda la eternidad.
Fuente y atribución
Autor original: James Meikle
Título original: Love in its fourfold extension
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Meikle, publicado originalmente en Grace Gems.