Hay dos grandes lecciones que aprender en la escuela de Cristo, y toda enseñanza divina se resume en ellas. Una es aprender, por la enseñanza del Espíritu, lo que somos por naturaleza, de modo que veamos y sintamos la ruina total y el completo naufragio del yo, y la entera indigencia, debilidad e incapacidad de la criatura en las cosas de Dios. Esta es la primera gran rama de la enseñanza divina. Y tenemos que aprenderla día tras día, «mandato sobre mandato, mandato sobre mandato, línea sobre línea, línea sobre línea, un poquito allí, un poquito allá». Por esta rama de la enseñanza divina tenemos casi diariamente que vadear, y a veces hundirnos en profundidades muy dolorosas bajo el sentido de nuestra naturaleza depravada.
La otra gran rama de la enseñanza divina es «conocer al único y verdadero Dios, y a Jesucristo, a quien has enviado». Conocer quién es Jesús y conocer qué es; conocer la eficacia de su sangre expiatoria para purgar la conciencia culpable, el poder de su justicia justificadora para absolver de todo pecado; el misterio de su amor moribundo para quebrantar la dureza del corazón y levantar una medida de amor hacia él; y ver, por el ojo de la fe, su santa conducta y su imagen sufriente, de modo que seamos en alguna medida conformados a él y tengamos su semejanza impresa en alguna medida sobre nuestras almas.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: July 28
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.