Las palabras finales de John Bunyan

Las inefables alegrías del cielo para los redimidos

Bunyan describe las puras e inefables alegrías del cielo, donde los redimidos gozarán para siempre de la presencia de Cristo, libres de todo mal y perturbación.

DE LAS ALEGRÍAS DEL CIELO.

No hay bien en esta vida que no vaya mezclado con algún mal:

los honores confunden,

las riquezas inquietan y

los placeres arruinan la salud.

Pero en el cielo hallaremos bendiciones en su pureza, sin ingrediente alguno que las amargue, y con todo lo necesario para endulzarlas.

¡Oh! ¿Quién es capaz de concebir las inexpresables, inconcebibles alegrías que allí hay? Nadie sino quienes las han gustado. Señor, ayúdanos a otorgarles tal valor aquí, que para prepararnos para ellas estemos dispuestos a resignarnos a perder todos esos placeres engañosos de aquí.

¡Cómo resonarán los cielos de gozo, cuando la novia, la esposa del Cordero, venga a morar con su esposo para siempre!

Cristo es...

el deseo de las naciones,

la alegría de los ángeles,

¡el deleite del Padre!

¿Con qué consuelo no estará colmada aquella alma que lo posee por toda la eternidad!

¡Oh! ¡Qué aclamaciones de gozo habrá cuando todos los hijos de Dios se encuentren juntos, sin temor a ser perturbados por la prole anticristiana y caínica!

¿No vendrá un tiempo en que los piadosos puedan preguntar a los impíos:

¿Qué provecho han sacado de sus placeres?

¿Qué consuelo en sus grandezas?

¿Y qué fruto en todo su trabajo?

Fuente y atribución

Autor original: John Bunyan

Título original: John Bunyan's Dying Sayings — parte 9

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Bunyan, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura