Las lágrimas son lentes a través de los cuales nuestros ojos cansados ven con mayor profundidad el cielo, y contemplan con mayor plenitud el rostro de Dios, que de ninguna otra manera. Las tristezas limpian nuestros corazones de lo terrenal y fertilizan nuestras vidas. Los días de dolor, en realidad, hacen mucho más por nosotros que los días de regocijo. Crecemos mejor cuando las nubes se ciernen sobre nosotros, porque las nubes traen lluvia, y la lluvia refresca.
Y el consuelo de Dios es una experiencia tan rica que vale la pena soportar la prueba, tan solo para disfrutar del dulce y precioso consuelo que Dios da en medio de ella. Pero, para recibir de nuestras tristezas sus posibilidades de bendición, debemos aceptar la aflicción como un mensajero de Dios, y orar por un consuelo verdadero; no el simple secado de nuestras lágrimas, sino la gracia para aprovechar nuestra aflicción y obtener de ella una cosecha de justicia y de paz.
"Dios nos disciplina para nuestro provecho, para que participemos de su santidad. Ninguna disciplina, al presente, parece ser motivo de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por ella han sido ejercitados." Hebreos 12:10-11
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Lenses!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.