Consuelo para peregrinos

Las lecciones más profundas se aprenden en la escuela del dolor

La fe en Cristo transforma el dolor: nos enseña a soportarlo con paciencia y nos asegura que, recibido con amor y confianza, encierra una bendición que nos santifica.

Todos tenemos aflicción. Ser cristiano no exime a nadie del dolor. Pero la fe en Cristo produce una transformación del dolor. No solo se nos enseña a soportar con paciencia y sumisión las aflicciones que nos sobrevienen, sino que se nos asegura que hay en ellas una bendición para nosotros, si las recibimos con amor y confianza.

Una de las verdades más profundas que se enseñan en la Biblia es que el dolor terrenal tiene una misión en la santificación de la vida. «Ninguna disciplina, al presente, parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. Él nos disciplina para nuestro provecho, para que participemos de su santidad.» Hebreos 12:10-11

¡Tememos al dolor! Y, sin embargo, la persona que no ha experimentado el dolor no ha tocado aún los significados más profundos y preciosos de la vida. Hay cosas que nunca podemos aprender excepto en la escuela del dolor. Hay alturas de la vida que nunca podemos alcanzar excepto en la amargura de la aflicción. Hay goces que nunca podemos tener hasta que hemos caminado por los senderos oscuros del dolor. No tener aflicción, en alguna forma, es perder una de las oportunidades más santas de la vida. ¡De la aflicción sacamos nuestras mejores cosas! «¡He aquí que te he purificado, mas no como plata; te he escogido en el horno de la aflicción!» Isaías 48:10

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: The school of pain!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura