El plan del rey tuvo éxito. El pueblo no volvió al templo de Jerusalén, sino que se postró ante los becerros. Así se consumó la separación. No solo eso, sino que la falsa dirección del rey llevó a las diez tribus por un camino que las alejó cada vez más de Dios. Veinte veces la Escritura registra que «Jeroboam hizo pecar a Israel». Su nombre es exhibido a la execración en toda la historia posterior como un hombre que hizo pecar a otros.
El pecado crece desde pequeños comienzos hasta alcanzar proporciones gigantescas. El que inicia un error no sabe qué ruina moral sobrevendrá de él. Enseñar falsamente a un niño puede marchitar miles de vidas. Quienes comienzan nuevas empresas ponen en movimiento corrientes de influencia, buenas o malas, que pueden fluir para siempre. Jeroboam dio carácter a aquel nuevo reino, y los diecinueve reyes que le siguieron caminaron en sus impíos pasos.
Cuenta la historia de un abad que codiciaba un terreno. El dueño consintió en alquilárselo para una sola cosecha. El abad sembró bellotas, una cosecha que tarda trescientos años en madurar. La única siembra de pecado de Jeroboam gravó al nuevo reino con el mal durante toda su historia. Satanás pide una sola cosecha y luego siembra semillas cuya mies llenará toda la vida hasta el fin. No sabemos lo que hacemos cuando comenzamos una cosa mala.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - July 6
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.