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Las semillas oscuras que Dios convierte en fruto de justicia

Dios no nos envía dos clases de providencias, unas buenas y otras malas. Toda aflicción es su bondad en semilla, y con el tiempo se transforma en rica cosecha de justicia y paz.

«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.» Romanos 8:28

Dios no nos envía dos clases de providencias, unas buenas y otras malas. Todas son buenas.

La aflicción es la bondad de Dios en semilla. Hace falta tiempo para que una semilla crezca y se desarrolle hasta dar fruto. Muchas de las mejores cosas de nuestra vida nos llegan primero como dolor, sufrimiento, pérdida terrenal o desilusión: semillas oscuras, sin belleza; pero después crecen y se convierten en los ricos frutos de la justicia.

«Ninguna disciplina, al presente, parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.» Hebreos 12:11

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Black seeds without beauty!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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